Paz en México: diferencia entre deseo y exigencia.
Tras la mega marcha realizada desde Cuernavaca Morelos al zócalo del Distrito Federal, encabezada por el poeta y escritor Javier Sicilia, mucho se ha especulado en torno a la participación ciudadana legítima.
Intentado disminuir en importancia el hecho, en diversos medios de comunicación se ha cuestionado la participación de supuestos grupos politizados no representativos del verdadero sentir de la sociedad civil. Y yo me pregunto: ¿no son representativos de un sector de la sociedad? ¿no todas las marchas son utilizadas para exhibir ideas, peticiones y reclamos de toda índole sin por ello perder validez? O que de plano ¿piensa el gobierno y algunos medios de comunicación seguir tratando a la gente como estúpida, incapaz de pensar y de protestar?
No + Sangre es algo más que un eslogan creado para llamar la atención: es un reclamo ante la reinante impunidad y falta de solución a delitos graves, tales como secuestro, asesinato, extorsión. Es además, un reclamo genérico donde no existen buenos y malos, existen muertos.
El bando aquí, es lo de menos: hablamos de más de 40 mil contra si acaso, 20 capos. Y digo que el bando es lo de menos porque narco, policia, militar, víctima o daño colateral, todos son hijos, hermanos de alguien que les llora y cuya lista de por qués se acumula con el paso de los días. Días en los que sigue la sangre corriendo y ocupando las primeras planas de los diarios locales y nacionales.
Mientras Felipe Calderón se aferra a la necesidad de una guerra a todas luces falta de estrategia, desproporcionada en resultados vs. Muertos y por si guerra poco, perdida, la guerra en contra de la miseria, la pobreza, la ignorancia, la falta de oportunidades y el hambre persistentes en México, nadie la combate.
El Estado se pregunta el porqué del endiosamiento de personajes ligados al narcotráfico, la creciente popularidad de los narco corridos y el deseo cada vez más evidente de algunos sectores de la sociedad, principalmente jóvenes, de vivir en el narco way of life.
La respuesta es simple: un Estado incapaz de solucionar los problemas de la sociedad que rige, en materia de empleo, seguridad, economía, servicios y equidad de género, es un estado débil, inútil, sin liderazgo. Hoy en día, existen municipios regidos por el narcotráfico donde las autoridades locales o de plano desertan a su labor, o se hacen de la vista gorda. En ellos, algunos de sus habitantes aseguran tener más limpieza, orden y tranquilidad que cuando eran gobernados por las autoridades.
Por si fuera poco, los que no tenían ni para comer, se unen a las filas del narco y les cambia la vida, no podemos decir que para bien, pero les cambia, es un hecho. Una existencia condenada a la miseria no tiene sentido para muchos, es más válido incluso, morir pero probar la vida de otra manera, a vivir permanentemente jodido.
Para quienes no hemos experimentado la brutalidad de la pobreza y el hambre, me parece que no tenemos elementos para cuestionar este enfoque, aunque muchos defiendan la posibilidad del esfuerzo limpio y sus frutos.
Desafortunadamente, en un país como México, donde imperan la impunidad, la injusticia, la corrupción y el nepotismo, progresar no es necesariamente, una posibilidad proporcional al esfuerzo, dedicación y preparación. La gente sin posibilidades si existe, se les llama marginados y de ellos, en México hay muchos.
Protestamos con marchas por congruencia: porque paz exigimos y pacíficamente la buscamos. Pero al gobierno, se le ha olvidado distinguir entre deseo y exigencia. No somos una sociedad anhelante sino pensante, Contra el deseo de guerra de Calderón, exigimos paz: es legítimo, y es imperativo.